martes, 13 de enero de 2009

De lo espiritual en el arte

Cualquier creación artística es hija de su tiempo y, la mayoría de las veces, madre de nuestros propios sentimientos. Igualmente, cada periodo cultural produce un arte que le es propio y que no puede repetirse. Pretender revivir principios artísticos del pasado puede dar como resultado, en el mejor de los casos, obras de arte que sean como un niño muerto antes de nacer. Por ejemplo, es totalmente imposible sentir y vivir interiormente como lo hacían los antiguos griegos. Los intentos por reactualizar los principios griegos de la escultura, únicamente darán como fruto formas semejantes a las griegas, pero la obra estará muerta eternamente. Una reproducción tal es igual a las imitaciones de un mono. A primera vista, los movimientos del mono son iguales a los del hombre. El mono puede sentarse sosteniendo un libro frente a sus ojos, dar vuelta a las páginas, ponerse serio, pero el sentido de estos movimientos le es ajeno totalmente.

Wassily Kandinsky

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Ser humano

Las exigencias que reclamamos a otros, convirtiéndolos en nuestros deudores, son nuestras propias debilidades.

Mercedes Gómez

Emoción

Llego a preguntarme a veces si las formas superiores de la emoción estética no consistirán, simplemente, en un supremo entendimiento de lo creado. Un día, los hombres descubrirán un alfabeto en los ojos de las calcedonias, en los pardos terciopelos de la falena, y entonces se sabrá con asombro que cada caracol manchado era, desde siempre, un poema.


Alejo Carpentier


lunes, 15 de diciembre de 2008

Guillermo el travieso y los estilistas

Después de leer un libro de un ‘pedante’ y preguntarme mil veces por qué no lo he dejado antes del final y cómo se me ha ocurrido perder parte de mi vida leyendo a un individuo de esa calaña, siempre me queda Guillermo.

Leer una aventura de Guillermo y sus proscritos o un relato de las disputas de Don Camilo con Pepone, el alcalde comunista, me reconcilia con los libros y la literatura.

Si de verdad el fundamento de la literatura es mejorar al individuo, ¿quién lo conseguirá más? ¿El sesudo estilista atascado en su monomanía? o ¿el autor sin más pretensiones pero que te permite acabar la lectura con una sonrisa en los labios tras narrarte las aventuras de unos personajes profundamente humanos?

Esta reflexión me vino cuando escuché ayer en la librería de un gran centro comercial el siguiente comentario:

‘Lucia Exteberría si que escribe bien. El Marsé no me gusta. Siempre trata de temas de post-guerra’. S.C.


Un lobito.

viernes, 12 de diciembre de 2008